Propiedades Medicinales del Hamamelis

El continente americano nos ha regalado con una gran variedad de plantas que a día de hoy podemos considerar milagrosas. El Hamamelis es originario de Norteamérica, crece de forma silvestre en bosques y en algunas zonas costeras de la parte occidental del continente.  Sus usos y propiedades terapéuticas se han extendido por todo el mundo.

Sus compuestos activos son ampliamente estimados para tratamientos cosméticos, tratamientos para la piel, y aliviary para aliviar problemas de intoxicaciones.

Historia del Hamamelis

Los pueblos originarios de las zonas norteamericanas de Terranova, Nebraska, Texas y la Florida le atribuían al Hamamelis propiedades casi mágicas de curación. Esta reputación le fue transferida a los colonos europeos, y fue así como la Hamamelis pasó a ser reconocido como un árbol terapéutico en diferentes herbolarios.

Más adelante, estudios clínicos avanzados dieron cuenta de sus principios activos y el Hamamelis fue procesado y comercializado como un extracto especial. El extracto se usaba para curar heridas y auxiliar en la cicatrización.

Su fama creció y llegó a convertirse en una especie de panacea universal que además de extracto, fue comercializado en forma de loción para la piel, como ungüento y en polvo.

Características principales del Hamamelis

El Hamamelis, conocido por su nombre científico Hamamelis Virginiana L, y pertenece a la familia de las Hamamelidaceae. Es un árbol que renueva sus hojas cada año. Los mejores hábitats para su desarrollo son las zonas húmedas de bosques y pantanos norteamericanas de clima templado.

Es un arbusto muy ramificado, que puede crecer hasta los 7 metros de altura cuando el terreno en el que se desarrolla es rico en nutrientes. Su corteza es de color gris claro, y suele ser quebradiza. Su aspecto se asemeja al avellano, de hecho, en algunas regiones se le conoce como “avellano de brujas” e incluso sus hojas se han llegado a comercializar como hojas de avellano. Es por ello que es bueno tener cautela, y tomar en cuenta la reputación del lugar donde vamos a adquirirlo, para no ser embaucados.

Las hojas del Hamamelis se presentan de forma alterna. Tienen peciolos cortos, pueden llegar a medir entre 5 y 8 centímetros y caen cuando el árbol florece. Sus flores se presentan agrupadas, son de cáliz pequeño, color amarillo y generalmente vienen con 4 pétalos estrechos y largos. Aparecen a mediados del otoño.

Su fruto es una capsula leñosa con forma de avellana que cuando madura, lanza sus semillas de color negro, a una distancia de hasta 10 metros luego de una especie de explosión.

Propiedades Medicinales del Hamamelis

Principales compuestos químicos del Hamamelis

Las partes del Hamamelis que se utilizan en terapias curativas y cosméticas son sus hojas, en casos específicos también se usa su corteza. Entre los principales compuestos activos encontrados, tenemos:

  • Sales minerales: principalmente magnesio, potasio y sodio.
  • Flavonoides: efectivos como agentes antioxidantes. En el Hamamelis se encuentran principalmente la quercitina, la isoquercitina. el kaempferol y las proantocianidinas
  • Principios amargos y aceites esenciales: en una proporción de entre 0.01 y 0.5%. Entre ellos el safrol.
  • Taninos: protectores y regeneradores de las células del organismo. La galacotequina se presenta en abundancia. También se presentan taninos gálicos como la hamamelitalina, muy profusa en sus hojas y en la corteza.
  • Ácidos fenólicos.
  • Ácidos gálicos.
  • Ácidos caféicos.

Principales acciones benéficas del Hamamelis

El Hamamelis es apreciado por sus características astringentes muy particulares. Entre otras aplicaciones terapéuticas en las que también es utilizado, están:

  • Es un antihemorrágico.
  • Tiene propiedades bentónicas.
  • Es vasoprotector: altamente efectivo para aliviar males causados por una mala circulación de las venas como: varices, flebitis y hemorroides.
  • Regulador menstrual: Puede utilizarse también con cierta efectividad cuando los males de la menopausia se presentan.
  • Antiinflamatorias.
  • Diuréticas.
  • Antioxidantes.
  • Bactericidas
  • Antisépticas.
  • Oftálmicas: se utiliza en forma de colirio para aliviar ojos cansados o irritados.
  • Cicatrizantes

El Hamamelis se aplica para aliviar malestares relacionados con:

  • Ulceras.
  • Contusiones.
  • Hinchazón.
  • Para el cuidado de la piel: excelente para casos de eccemas y psoriasis.
  • Amigdalitis: usado en forma de gárgaras.

En la cosmetología se utiliza para:

  • Después del afeitado.
  • Para el tratamiento de uñas encarnadas.
  • Evita la sudoración excesiva de la piel: gracias a sus taninos es altamente efectivo en la limpieza de pieles grasas. Es recomendable realizar una hidratación posterior luego de utilizar el Hamamelis en estos casos.
  • Suaviza pieles agrietadas o con ampollas.
  • Efectivo para el tratamiento de las picaduras de insectos.
  • En la cicatrización de heridas mal curadas, como por ejemplo las que se pueden causar durante un parto.

En la homeopatía, el Hamamelis es cada vez más utilizado en la composición de muchos remedios utilizados para diferentes dolencias, tanto de forma externa como interna.

Contraindicaciones

El Hamamelis se utiliza de forma general por vía externa, y no suele presentar contraindicaciones de esta forma. Cuando se usa de forma interna, es cuando pueden presentarse efectos adversos. Es recomendable en estos casos, la evaluación y la asesoría profesional, sobre todo en casos con patologías como las siguientes:

  • Problemas gastrointestinales: puede ser irritante de las vías digestivas.
  • Embarazo, lactancia e infantes menores de 6 años.
  • Malestares hepáticos: Específicamente en casos de cirrosis, insuficiencia hepática, entre otras.
  • Se recomienda no combinar el Hamamelis con medicamentos anticoagulantes, ya que, los compuestos activos de la planta pueden reducir la efectividad de aquellos.
  • Anemias: la absorción del hierro de los alimentos y en dietas específicas, puede verse perjudicada por la acción de los taninos.
  • Se desaconseja su uso por tiempo prolongado. La presencia de safrol puede resultar en reacciones cancerígenas.

¿Cómo se usa el Hamamelis?

Para poder aprovechar las propiedades del Hamamelis, sus hojas se recogen finalizando el verano antes de que oscurezcan y caigan. Las hojas se secan en la sombra y almacenan en recipientes herméticos.

Para procesar el Hamamelis las formas más indicadas son las siguientes:

  • Infusión: a razón de 2 a 4 gramos de hojas secas en una taza de agua hirviendo. Dejar reposar, filtrar y tomar de 3 a 4 veces al día. También se puede utilizar este preparado en aplicaciones dérmicas mediante compresas aplicadas a la piel.
  • El mismo procedimiento se suele aplicar en el caso de tener el polvo de la planta molido, a razón de 0.5 a 1.5 gramos por taza de agua.
  • En tintura: a razón de 4 a 5 gotas por cada taza de agua.
  • En extracto fluido: a razón de 2 a 3 gotas al día por cada taza de agua.
  • Como tónico facial: pueden utilizarse unos 10 gramos de las hojas secas de la planta, se procede a hervirlas en medio litro de agua y luego se atempera. Se filtra, y esté preparado puede guardarse en frascos de vidrios protegidos de la luz y el calor.

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